Cómo Edwina descubrió a Thomas…

Publicado el 19 October 2010
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Edwina de La Rochelle, dama de origen francés aunque afincada desde hace más de veinte años en Inglaterra, se acaba de enterar del regreso y, lo que es peor, de la identidad del misterioso caballero: se trata de sir Thomas Straford. Más nerviosa que de costumbre mira, lánguidamente, a través de las ventanas de su hermoso “cottage” de Devonshire, el extenso campo verde que se extiende más allá de las suaves colinas cercanas. Aún recuerda cuando ambos mantenían un anónimo y extenso epistolario que le reconfortaba cada noche, después de las agotadoras jornadas cultivando flores en el jardín de reminiscencias italianas que bordea la casa. Cuando ella confundida rechazó su propuesta para ir a cenar y bailar a la mansión Douglas, él no lo pudo soportar y se marchó. La culpa la había tenido el indeseable y perverso Stevenson, un siniestro y extraño personaje que, envidioso de la felicidad y del cariño de la familia La Rochelle, había llegado incluso a usurpar -con malas artes- la personalidad de Thomas. Edwina no comprendió hasta muy tarde, hacía escasos días, lo que había sucedido, y se estremeció cuando le informaron que ambos caballeros se habían enfrentado duramente por ella. Recordó que luego acabó todo, volvió a su tranquila y anodina vida de siempre y después de algunos años de silencio y desasosiego, no pudo evitar –abúlica- sucumbir –durante muy pocos meses- a los coqueteos del fanfarrón y machista lord Stocker, más ocupado en sacar brillo a la botonadura de su chaqueta, que a iluminar el corazón de Edwina. Pero ahora todo parecía distinto, sir Thomas regresaba de un largo viaje que le había mantenido ocupado, en lontananza, por las Indias Occidentales en una expedición compleja a la búsqueda de semillas para nuevas plantaciones. ¿Volverá a ser capaz Straford de invitarla?, pensaba. Ella, dama a la antigua, confiaba en que se lo pediría, la buscaría, que… aún la amaría. ¡Ojalá! además, el tiempo los había hecho más maduros y reflexivos, se dijo mientras confirmaba, una vez más, en el espejo veneciano colocado junto a la cómoda isabelina, que todavía no había perdido ni un ápice de la belleza y el encanto que a él dicen…otrora le cautivó el corazón. Edwina cierra despacio su diario de tapas de cuero, lo deposita en el escritorio de nogal junto a su jarrón de flores silvestres y el viejo tintero de plata galesa, heredado de su abuela; contempla de nuevo el paisaje y observa cómo las sombras vespertinas y las brumas de la campiña van inundando –lentamente- la casa, desde afuera, desde el jardín y la lejanía. Abandona la habitación, sube despacio con respiración pausada -pero esperanzadora- los viejos y crujientes peldaños de la amplia escalera de madera de ébano, que conducen a la parte superior de la casa donde, en el ala este, ella tiene su gabinete privado. Es de noche, a lo lejos se oyen los ecos de una exquisita melodía rítmica que se repite hasta irse desvaneciendo paso a paso…”Sólo se vive una vez… ¡caramba!” (Azúcar moreno)

¿Es qué vas a dejar escapar de nuevo un sueño? Edwina de La Rochelle dixit, Devonshire

Fátima Hernández Martín

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Comentarios

Una respuesta para “Cómo Edwina descubrió a Thomas…”

  1. Bitacoras.com on October 20th, 2010 1:25

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Edwina de La Rochelle, dama de origen francés aunque afincada desde hace más de veinte años en Inglaterra, se acaba de enterar del regreso y, lo que es peor, de la identidad del misterioso caballero: se trata de sir Thomas…..

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