Buscavidas

Publicado el 6 October 2010
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Media mañana en Buenos Aires, doblé la esquina de Callao y Rivadavia, despacio, cuidando que a mi sombra esa esquina no le quiebre el espinazo. Alguien me hizo trastabillar…” esquiusmi madam” , me inundó con aliento de salamín y cebolla.

-No es nada- dije

Un joven flaquísimo me regaló una sonrisa de propaganda, giró, yo detrás de él, apuré el paso. Ideal para mi columna  pensé.

Iba contento, se miró en una vidriera,  sonrió,  mojó sus dedos y se arregló las cejas, hizo un bollo con unos papeles y los tiró errando a un cesto, escupió por sobre el hombro, al pasar junto a un puesto de revistas estiró el brazo y le acarició las piernas larguísimas a una famosa modelo, ella le sonrió; unos pasos más adelante Liz desde un enorme cartel le mostraba su piel de nácar y terciopelo, él aulló como Tarzán; la gente miraba con disimulo  y gestos de desaprobación, él feliz se acariciaba, los ignoraba.

Un policía le dijo-circule-

Casi bailaba de contento, silbó una cumbia pegadiza, una muchachita toda rubia le cerró el paso, él le hizo una reverencia y le murmuró algo al oído, ella al rojo vivo apuró el paso. El semáforo de Corrientes nos detuvo.

Me paré al lado esperando la luz verde.

Me miró, me acarició con la mirada e hizo una reverencia – cobro 20-me dijo. Urgué en mis bolsillos, sólo monedas.

En dos zancadas cruzó  calle Corrientes, vi su espalda encorvarse sobre una morocha exultante.

 

 

 

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