Yesterday, una canción de hoy

Publicado el 21 Abril 2010
Archivado en Fátima |

Escucho una de las canciones más hermosas que se han compuesto, Yesterday, y no puedo evitar viajar con la imaginación a la época de los sesenta. Yo no la viví como adolescente, pero sí me embriagué con todo el magnetismo que exhaló y que, años más tarde, en la década de los ochenta y noventa leí e incluso, revisando las viejas publicaciones, pude disfrutar. Me acuerdo que hojeaba todo sobre aquella etapa. Los impensables hechos del Mayo francés, la Primavera de Praga o el Movimiento hippy nacido como respuesta a la guerra de Vietnam, que tantos heridos, fallecidos y muertos en vida llevaron de vuelta a la casa patria, que seguía siendo el sueño americano. Las noticias sobre el asesinato de un presidente que prometía y reía, Kennedy; la del líder pacifista Luther King, la música de The Beatles - canciones, imposible decidir cuál más bella-, interpretadas por jóvenes “rebeldes” de una ciudad de tabernas y puerto, de frío, niebla, nostalgia, whisky y gorras, que enloquecían a jovencitos antaño y continúan haciéndolo con los maduritos de ahora. Yo me perdí en vetustas publicaciones y leía historias maravillosas sobre cortes de esplendor, mujeres bellas y elegantes, actores y actrices de cine que enamoraban –en la pantalla- sólo con la mirada, contado hipócritamente, cierto, pero envuelto en un halo maravilloso, cuidándose las formas aunque se falseara el fondo, pero ¡qué importaba! si todo era cautivador, y hacía soñar a los que no podían alcanzar la cima que aquellos mitos disfrutaban. El cine estrenó películas deliciosas que yo visioné muchos años más tarde, mientras me sentía protagonista de Esplendor en la hierba (1961), Desayuno con diamantes (1961), Charada (1963), Descalzos por el parque (1967) o Dos en la carretera (1967)…¡y que no puedo evitarlo, me siguen enterneciendo! Sin olvidar las vidas de algunos, plenas de viajes y aventuras, que se movían la Avenida Foch de París, veraneaban en Saint-Tropez o Cannes y pasaban la estación del frío, esquiando en Saint-Moritz o Gstaad –algo improbable para el resto de los mortales- Cómo han cambiado las cosas afortunadamente. Y los demás contemplaban algo estéticamente agradable, aunque ¿falso? y muy frágil al fin y al cabo, como se pudo comprobar años más tarde. Aun así, los felices sesenta, con los aspectos negativos que conllevaron, como han apuntado pensadores, periodistas y escritores, tenían algo especial. Hubieron hechos muy importantes que dieron arraigo a un sentimiento que se afianzó poco a poco y fue convirtiendo en realidad anhelos de libertad, bienestar y progreso para pueblos, para muchos, para casi todos. Algo tuvo que haber ocurrido en la gente de esa década, algo, porque algunas de las canciones que la caracterizaron son tan subyugantes como eternas y te emocionan hoy como… yesterday.

Fátima H.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
  • Share/Bookmark

Comentarios

No hay mas respuestas