“Un lugar en el sol” o la fuerza de las imágenes

Publicado el 6 November 2010
Archivado en Fátima | 1 comentario

No soy entendida en Cine, pero qué les voy a decir, pues que me apasiona. Algunas películas, sobre todo las antiguas, las veo incluso más allá del argumento. Me explico, son aquellas cuyos fotogramas tienen tal fuerza que, más que disfrutarlas, yo diría que lo que hago es contemplarlas. Esto me sucede con la cinta Un lugar en el sol (1951). Protagonizada por Montgomery Clift, Elizabeth Taylor y Shelley Winters entre otros actores, cuenta la historia  de un muchacho humilde y sencillo que aunque tiene una novia (Winters), se enamora de una dama acaudalada (Taylor) que, además de pasión, le procura un ascenso hacia la alta sociedad, un hecho que ambiciosamente anhela. Él mantiene soterrada e imbricadamente una relación con las dos mujeres, que intenta mantener a toda costa, hasta que la situación estalla cuando su novia queda embarazada y él se encuentra ante un evidente problema. Si bien la película no ha sido considerada por los críticos más especializados como una gran obra maestra, a pesar  de haber sido premiada con seis Óscars, yo tengo que admitir que me resulta grato “contemplarla”. Digo esto porque cada vez que la veo, me quedo extasiada ante las imágenes de sus protagonistas. Considero que el dúo Taylor-Monty (así llamaban familiarmente a Montgomery Clift) se excede de fuerza en todos los fotogramas. No olvidemos que se hablaba en su época que el atormentado, acomplejado y pequeño Clift sentía una extraña fascinación -admiración- por Liz, que traspasaba los límites amorosos a los que podríamos estar acostumbrados. No, no se trataba de eso, como todos sabemos, no, era veneración por su musa y eso se traslucía en la pantalla, impregnaba las escenas. Vean los que he seleccionado para ustedes y no me digan que las propias fotografías no exhalan un halo de pasión desgarradora fuera de lo común. Pues no son las únicas, sólo una muestra. Cierto es que Liz nos ha dejado algunos trabajos muy buenos, caso de La gata sobre el tejado de cinc caliente o Quién teme a Virginia Wolf, puede que incluso con interpretaciones superiores a las de esta cinta que yo destaco para ustedes, pero a mí los fotogramas de Un lugar en el sol me parecen de tal magnetismo, que no me resisto a verla, con cierta frecuencia, para comprobar que en algunos fotogramas la protagonista se quema con los rayos que emiten los ojos ensoñadores de su astro, Monty, el rey.

Fátima Hernández Martín

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Comentarios

Una respuesta para ““Un lugar en el sol” o la fuerza de las imágenes”

  1. Eduardo on November 18th, 2010 0:10

    Comparto tu opiniòn sobre “Un lugar en el sol” y el magnetismo ùnico que existìa entre la Taylor y Monty, pero debes de saber que esta pelìcula es una real obra de arte o de culto, porque se trata de una de las pelìculas màs bellas que jamàs se ha filmado.

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