Robando instantes a la actualidad
Publicado el 4 Junio 2010
Archivado en Fátima |
La sociedad está convulsa: maldades, insultos banales, abandonar animales, daños al medio ambiente, tráfico de inocentes y lo peor: actuar siniestramente y sentirse indiferente. Necesitamos un cambio radical y evidentemente es una labor de todos. No se trata de oportunidades, poder adquisitivo, cultura, ni siquiera de diferentes grados de bondad o niveles de conciencia más o menos acentuados. Se trata de que en la sociedad que tenemos, reflexionemos sobre esta manera de vivir que nos invade y reaccionemos actuando correcta y seriamente dentro del contexto de nuesto mundo actual. Sin embargo, es necesario experimentar también una revolución interna, y probar –juntos- robar instantes a la actualidad. Aunque digamos que no tenemos tiempo para reflexionar, pasear e incluso amar, que ni siquiera cuesta dinero. Es difícil, los problemas del ser humano son complejos y nos introducen en una rueda de inercia de la que es arduo salir. De ahí que reivindicamos, no tiempo, sino instantes especiales de la vida. Detengámonos un momento, róbenselo a la actualidad y háganlo especial, debemos ir sintiendo diminutos placeres, pero cuya suma nos puede conducir hacia algo más tangible. Sólo necesitamos un instante para: comprobar que vivimos, percibir que sentimos, escuchar más el viento, otear horizontes, localizar estrellas, distinguir luceros, decir te quiero, inhalar mil perfumes, pedirle que no fume, pretender abrazarle, volver a acariciarle, leer nuestra novela, añorar a la abuela, zambullirte en las olas, mirar las amapolas, no abandonar intentos, sopesar las razones, aceptar perdones, comerte una manzana, sentirte más ufana, no estar siempre a la gresca, aplaudir a la risa, ya nunca tener prisa, no juzgar casi nada, creer uno ser hada; contarnos en tertulias historias y prodigios, hablar más con los hijos; relatarnos leyendas saboreando meriendas; olvidar la memoria cuando a veces nos sobra, querer a tu mascota, jugar a la pelota, respetar a los padres, superar las tristezas, no atender a vilezas, actuar con nobleza, no odiar al enemigo, evitar siempre el lodo, no hacer caso al perverso, recitarte tus versos; atender al anciano, coger fuerte su mano; ignorar al villano, olvidar los entuertos, escuchar un lamento, creer en tu persona, amarte locamente ¿el fin? únicamente pasar la vida buenamente.
Fátima Hernández
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