Las divas de Cristina

Publicado el 22 April 2011
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Hoy he preferido elegir este blog, en lugar de perolibros, porque en realidad no voy a hablarles de una novela o un ensayo, como reseña en sí, sino de un libro-base en el que apoyarme para soñar -con ustedes- si me lo permiten durante unos minutos, momentos inolvidables de la historia reciente de algunas mujeres, que marcaron por alguna u otra causa un estilo muy especial. Se trata de la obra “Divas rebeldes” de la escritora Cristina Morató de la que en su día comenté algunos libros, que tanto me gustan. Y así desde una María Callas, la cantante que llegó a decir …“Soy muy tímida. Nunca me atrevo a mostrar lo que siento. Me toman por una diva orgullosa e indiferente y entonces aún me encierro más en mi misma” y que (casi) murió de amor por Onasis (el armador griego); Coco Chanel una mujer ambigua que creó toda una marca en el mundo de la belleza y la moda que aún persiste y que poco antes de morir expresó…”solo tengo una curiosidad: la muerte“; Wallis Simpson, extraña y odiada y que hizo tambalear los cimientos de la monarquía inglesa, siendo capaz de que un hombre dejara todo el poder, que en ese momento aglutinaba, por estar a su lado; la populista y aclamada Eva (Evita) Perón; la excéntrica, caprichosa y multimillonaria Barbara Hutton que coleccionaba maridos tanto como joyas; la deliciosa Audrey Hepburn o la siempre exquisita y elegante Jacqueline Kennedy….son tratadas con la mano mágica de Morató, como solo la autora catalana sabe hacerlo, desde siempre, como siempre, es decir, haciéndonos sentir fascinación por ellas. Fotografías de la época nos trasladan a un mundo con sus tragedias, falsedades y alegrías, pero que fue glamuroso y especial, al menos para la que humildemente les escribe. Ha merecido mi atención y me he detenido, tanto en una fotografía de la revista Life con Kennedy y Jackie anunciando a bombo y platillo su compromiso en la elegante Costa Este de Estados Unidos, como en la de una tierna y frágil Audrey Hepburn -ya mayor- que acaricia un niño, a los que tanto cariño dedicó en los últimos años de su vida, cuando el cáncer hacía mella en sus sutiles alas de ángel. Qué puedo decirles una vez más, señores, pues que me apasiona esa época y como repito hasta la saciedad, al margen de cualquier tipo de connotación, que no la hay; volver a recrearme en esas fotografías y en esos textos me ha hecho sentir, gracias a la pluma de Cristina, una mujer tan glamurosa como lo fueron ellas, sí, sí, al menos unos instantes, porque únicas somos todas las demás… siempre.

Fátima Hernández Martín

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