El rey que quería dar un discurso…

Publicado el 10 January 2011
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Estos días en que asistimos, algunos especialmente interesados, al estreno de la película tituladaEl discurso del rey”, viene a mi memoria la historia de los protagonistas de la cinta, es decir, del rey Jorge VI y de su esposa Isabel Bowes-Lyon, que ostentaron hasta acceder al trono de Inglaterra el título de duques de York. Cuando en el año 1936 sobrevolaban, sobre el palacio de Buckingham, nubes tormentosas de un romance que acabaría, después de casi un año complicado, en renuncia al trono, boda soterrada en Tours (Francia) y por qué no decirlo uno de los mayores escándalos socio-políticos de la primera parte del siglo XX, nada hacía presagiar a la tranquila familia York que su vida iba a cambiar de la noche a la mañana. La renuncia al trono de Eduardo VIII debido a su amor (mucho más que amor diría yo) por una mujer, compleja y denostada en la época por su condición de divorciada, Wallis Simpson, supuso el ascenso de su hermano menor, Jorge, tan distinto del monarca. Tartamudo y con problemas de expresión, apocado, tímido y “sencillo” (aunque teniendo en cuenta que aquí el concepto de sencillez se maneja de forma distinta, debido al entorno) el nuevo rey “por obligación” se encontró “de repente” con deberes para los que no estaba preparado psicológicamente… Desde hacía años, él junto con Isabel, su esposa, que más tarde se convirtió en la popular y querida, para los ingleses, Reina Madre, habían hecho de su hogar un lugar entrañable y cálido, donde sus dos hijas Isabel y Margarita llevaban una vida “normal y corriente” junto sus padres. Nada hacía presagiar lo que se avecinaba, una abdicación y su ascenso repentino al trono. Posteriormente, la muerte del monarca (Jorge VI) en el año 1952 desembocó en la proclamación de su hija mayor como reina de Inglaterra, bajo el nombre de Isabel II. La sonrisa de Isabel Bowes-Lyon hasta su muerte en el año 2002 había sido permanente, incluso en los momentos más duros y complicados de la II Guerra Mundial, nunca se vio alterada. Siempre exquisita y delicada, comentan que demostró valentía en duras etapas bélicas y más tarde, ya anciana, se convirtió en la abuela de todos, la respetada mujer que nadie se atrevía a contradecir. Dicen que hasta Carlos de Inglaterra, su nieto favorito, le pedía consejo cuando se hallaba en horas bajas. Ahora, el filme “El discurso del rey” (dirigida por Tom Hooper) nos vuelve a recordar esta historia, sus dificultades, los inconvenientes, los entresijos, y aunque es probable que nunca sepamos toda la verdad o lo que nos hayan contado ni siquiera sea cierto, lo importante es que habla de una superación y metas que pueden alcanzarse, cumplirse cuando uno se lo propone. Jorge VI (interpretado magistralmente en la película por el versátil Colin Firth) lo decidió y poniendo todo su empeño, lo consiguió. Así que cualquiera puede lograr un sueño… ¿será el de Firth obtener un Óscar? quizás su deseo se cumpla, dicen los críticos que -al igual que Jorge VI- ha trabajado duro para ello.

Fátima Hernández Martín

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