El extraño caso del cisne negro o la historia de un abandono

Publicado el 8 Febrero 2011
Archivado en Fátima |

Hace unas dos semanas en una playa tranquila y casi vacía, sólo habitada en horas matutinas por ostentosas gaviotas y unos cuantos humanos que se resistían a dejarse vencer por el frío, me sucedió un hecho insólito. Mientras nadaba plácidamente, en medio de aguas calmas y sosegadas rozadas por un sol que -más que calentar- sólo pretendía acariciar, vislumbré la silueta delicada, majestuosa y estilizada de un cisne negro en la lejanía. No lo creí al principio, no era lógico que estuviese allí. Pero sí, no cabía duda, era un destacado ejemplar –quizás aún no adulto- que intentaba a duras penas luchar contra la corriente dominante, que lo empujaba inexorablemente hacia la bocana del espigón protector de la playa. Algo raro en el ambiente insinuaba que sucedía un hecho extraño. Las gaviotas, alteradas, intentaban persuadir al animal que se alejara (era un intruso para ellas) y revoloteaban inquietas, haciendo de vez en cuando vuelos rasantes para intimidarlo, mientras él –temeroso- agitaba sus alas en una demostración improductiva de poderío y dominio de la situación. Me sentí sola, impotente, no podía hacer nada para salvar al bello cisne de un destino incierto y casi con total seguridad mortal, al observar que se alejaba cada vez más hacia mar adentro. En invierno, las playas suelen estar deshabitadas, en especial en horas tempraneras aunque vengan disfrazadas de animosos estíos tardíos. Ya en la arena, observé cómo el animal, con dificultades, lograba subirse a una de las barcas de pescadores, fondeada no muy lejos, hacia la que le había llevado –afortunadamente- la corriente. Ahí perdí su pista, no supe nada más. Quise pensar que se habría salvado, que alguien lo rescató en ese último momento desesperado cuando la vida, como en esta historia, siempre o sólo en ocasiones, pone una barca a nuestra disposición para que podamos subirnos en esos instantes frontera entre la nada o el todo; la esperanza o la desilusión; el regreso o la huída definitiva. No, no volví a ver al cisne negro, un ser probablemente abandonado por alguien para el que ya no significaba nada, a pesar de los ratos que, seguro, le hizo compañía, regalando al tiempo la visión de unas alas delicadas que destacaban airosas en aquel entorno extraño. Un escenario que optó, generoso o caprichoso, no sabemos muy bien el porqué, por devolverlo de nuevo a la vida.

Fátima Hernández Martín

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Comentarios

5 Respuestas para “El extraño caso del cisne negro o la historia de un abandono”

  1. Mel on Marzo 27th, 2011 0:18

    Muy lindo relato. Me encantó, y la imagen también.
    Mis saludos :)

  2. Diana on Marzo 28th, 2011 5:29

    Impresionante historia… ah como quisiera ver un cisne negro… q hermoso.

  3. fatima on Marzo 28th, 2011 13:46

    Fue verdad, sí, ocurrió en realidad
    saludos

  4. Alex on Junio 15th, 2011 0:32

    Soy un enamorado de los cisnes y pensar en que álguien los abandone es demasiado cruel. Son amantes toda la vida de la misma pareja y si esta muere nunca vuelven a emparejarse. Yo tuve la suerte de poder contemplar la fragilidad y elegancia de uno de estos seres cada noche.
    En el lago de leeds hay varias familias de cisnes negros, merece la pena

  5. fatima on Junio 16th, 2011 20:20

    Tiene razón Alex, no se puede abandonar a un cisne ni a ningún animal. Es hermosa esa lealtad y fidelidad de por vida a su pareja, los humanos -algunos- deberían aprender de ellos. Qué suerte si pudo contemplar a esos seres cada noche. Yo también amo a los animales y respecto a los humanos, créame, sería incapaz -al menos conscientemente- de hacer daño a nadie. Hay tantos lagos bellísimos, el de Leeds uno de ellos. Saludos cordiales y enhorabuena por su sensibilidad.

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