Calentólogos y negacionistas del cambio climático, a la greña

Publicado el 20 May 2010
Archivado en alf940 | Salir del comentario

La bella foto en que aparece un oso polar aislado en un témpano de hielo es en realidad una foto trucada por medio de photoshop: el mismo autor de la foto afirma que es una recreación en la que ha empleado un retoque fotográfico para unir al oso, el hielo y el mar en una única imagen.

Todos sabemos que los osos polares se han convertido en un icono del calentamiento global y todos sabemos además que son grandes nadadores y que se han visto ejemplares a más de 300 kilómetros del pedazo de tierra (o hielo) más cercano, que hayan sobrevivido periodos más cálidos y que, de hecho, actualmente  su población está aumentando. No obstante la revista  Science ha publicado una carta de la Academia Nacional de las Ciencias en la que se protesta por los “ataques políticos” a los climatólogos ilustrada con esa foto trucada.

A los calentólogos se oponen los negacionistas del cambio climático y entre ellos suele haber abundantes trifulcas en las que se arrojan a la cara abundantes datos, la mayor parte de las veces ciertos y alguna vez que otra con truco incluido, como la del voraz carnívoro oso polar en la soledad de un témpano: todos sabemos también que los osos machos son solitarios por naturaleza ayudando a ello las hembras que los mantienen alejados para que no devoren a sus crías.

Ayer mismo tocamos este asunto en

http://sociopolitica.com/politica/los-negacionistas-del-cambio-climatico-a-la-carga:

“Vaya por delante que no estamos ni con los “calentólogos” ni con los que niegan radicalmente que el hombre influya más decisivamente que cualquier otro factor en el calentamiento global del planeta o que éste se produzca a la velocidad que dicen los calentólogos. Sí oí el otro día decir a un geólogo que estamos ahora mismo –siguiendo la historia del planeta- entre dos glaciaciones y que dentro de 20 ó 30 mil años podría ocurrir otra que durase 2 o 3 millones de años, algo que evidentemente nos coge un poco lejos, incluso a la especie humana que no sabemos el tiempo que le queda de estancia en esta parte del universo: seguramente nuestra especie también traerá una fecha de caducidad, como todas hasta ahora.

Después de esta pequeña introducción que no habrá aportado nada a la ciencia- sólo es una reflexión personal- les transmito algunas conclusiones de la  IV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático celebrada en Chicago entre el 16 y el 18 de mayo:
a) el supuesto consenso científico  acerca del cambio climático, de su extensión y peligrosidad, no existe: desde 2007, más de 31.000 científicos americanos, incluidos más de 9.000 doctores, han firmado una petición que dice, entre otras cosas que “no hay una convincente evidencia científica de que la emisión de dióxido de carbono, metano, u otros gases de efecto invernadero por parte del ser humano esté causando o vaya a causar un catastrófico calentamiento del planeta”.
b)  cada vez hay más indicios de que  la evolución del clima no lleva a una catástrofe; y las medidas propuestas por los políticos, los gobiernos y la ONU no son ni eficientes económicamente ni efectivas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

c) el planeta lleva ya más de una década sin sufrir calentamiento global, algo que ninguno de los modelos preveía.

d)  sólo en EEUU reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en la forma que propone el Gobierno de Barack Obama -mediante el fomento de energías verdes- costaría “una media de 3.372 dólares por hogar y supondría la pérdida de más de 2,4 millones de puestos de trabajo”.
La ponencia española a cargo del Instituto Juan de Mariana denunció “el despilfarro de dinero que suponen las ayudas a las energías renovables, de hecho, durante 2009 esas fuentes de energía han requerido ayudas públicas por un valor superior al coste total de la producción de electricidad para toda España”
El Gobierno español ha comprometido hasta el momento un total de 28.671 millones de euros en subsidios públicos al fomento de las energías renovables.Como resultado, cada “empleo verde” creado en España gracias a la subvención ha destruido un promedio de 2,2 puestos de trabajo, y amenaza con causar el mismo impacto en EEUU.

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