“Agnosia”, una extraña película ambientada allá por el XIX

Publicado el 6 November 2010
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Nunca pensé que saldría del cine llorando después de ver la película Agnosia (dirigida por Eugenio Mira). Reconozco que estaba intrigada, me había llamado la atención desde que vi unos fragmentos durante un reportaje sobre el Festival Internacional de Cine de Sitges, 2010. Pues sí, señores, lloré al final, porque tiene un triste final y esto siempre me conmueve en cine. Previamente me había entretenido ante una extraña historia, localizada en la Barcelona de finales del XIX, que narra las intrigas que llevan a cabo unos siniestros personajes para hacerse con un secreto, vinculado con la fabricación de armas. Este secreto, la fórmula, lo conoce desde siempre, desde niña, una joven tierna y dulce que padece una enfermedad, llamada agnosia, que le impide reconocer personas o situaciones. Su padre, dueño de una fábrica en pleno auge industrial, la protege con recelo y exceso. En la intriga tres elementos importantes están involucrados: La enfermiza  y bondadosa Joana (Bárbara Goenaga), a la que han prometido desde hace años con Carles (Eduardo Noriega) hombre de confianza de su padre y que es estéticamente correcto, aunque éticamente discutible, y además Vicent (Félix Gómez) auténtico y sincero, que entra a trabajar de criado a la casa y que se enamora perdídamente de Joana. Este último personaje, desde mi punto de punto de vista, es el eje central que aporta sensibilidad a una trama claustrofóbica. El tratamiento de la luz introduce ese toque de fascinación a la escenificación detallista, aunque algo sofocante, que te va llevando sin demasiada inquietud hacia un final que, aunque esperado, no es el deseado. Quizás, porque en el fondo, Agnosia es sólo una historia que susurra sobre el significado del amor verdadero, frente a prejuicios, costumbres, conveniencias y normas; un amor que está por encima de los sentidos y que percibimos -sin quererlo- más allá de lo físico e incluso en lo físico. Todo ello en una sociedad, la de 1890 aunque pudiera ser hoy en día, convulsa, estricta, clasista, puritana y en cierto modo enigmática, con brotes anarquistas, que la llevaron posteriormente a cambios y revoluciones. Sí, Agnosia es una historia de amor, de amor verdadero frente a intereses y formas. Quizás sólo un inconveniente desde mi butaca de espectadora, cierto halo folletinesco en determinados momentos, un ritmo algo inconexo en algunos instantes, toques góticos y poco protagonismo de la música que en estas tramas, ¿qué les voy a decir? pues que se agradece. De resto, una película diferente y creo que interesante. Y ¿no piensan como yo, señores, que lo que demandamos en estos tiempos es originalidad e interés? yo sí lo demando y en una tarde tranquila de cine he obtenido, al menos, una respuesta.

Me apasiona el XIX ¡qué le voy a hacer!

Fátima Hernández Martín

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