Mil palabras con rubor y una narración apasionada

Estimado lord Macmurray y compañía: Permítame que le escriba estas líneas desde mi casa en Norfolk, para darle las gracias por su participación, sus risas jocosas, sus mentiras piadosas, su trama cuidada, su escenificación lograda (que sinceramente me costaba creer viniendo de usted… el culpable de todo fue usted, solo usted). Ahora quisiera pedirle un […]

La pulsera que… yo quiero

Hace más de seis meses, aproximadamente, mi hermana me regaló una curiosa y bellísima pulsera, eso sí, muy sencilla, pero cautivadora. Se trataba de una cadena muy pequeña de diminutos eslabones de plata, que llevaba enredado un hilo de algodón de color rojo. Con su habitual ternura me la colocó en la muñeca izquierda y […]